
Hace tiempo que probé una de estas. Por supuesto nada es lo que parece y todo tiene múltiples usos en esta vida. Yo no estaba preparándome para un ataque químico ni tampoco en medio de una batalla. Claro que, de nuevo no todo es lo que parece. Pero la alteración de mi cuerpo fue tremenda, maravillosa, incontrolable. El sonido de mi respiración resonando dentro de ella, supongo que tal vez fue una vuelta al nido, a la bolsa que un día se desprendió de mamá. Un burbuja que flotaba. Recibí ayuda exterior, manos que recorrian mi cuerpo, lengua que me llevaba. Debería probarlo con más frecuencia, transportarse es un placer.